En un mundo con miles de millones de búsquedas, una ha hecho sonreír a Google.

Hoy en día estamos tan hechos a determinadas tecnologías y a Internet, que a veces no nos paramos a pensar en cómo funcionan muchos de los elementos que utilizamos de manera cotidiana.

Uno de estos elementos que utilizamos casi a diario es el buscador de Google, quien nos proporciona en un abrir y cerrar de ojos los resultados obtenidos ante la consulta que le planteamos. Esto es debido a un complejo proceso de rastreo e indexación por parte del buscador.

Google utiliza un software denominado “rastreador web” para descubrir páginas web de dominio público. El rastreador más conocido es “Googlebot”. Los rastreadores consultan las páginas web y siguen los enlaces que aparecen en ellas, al igual que haría cualquier usuario al navegar por el contenido de dicha página. Pasan de un enlace a otro y recopilan datos sobre esas páginas web. Una vez recopilada esta información durante el proceso de rastreo, Google crea un índice para que cuando el usuario realice una búsqueda, sus algoritmos busquen los términos de consulta en el índice para encontrar las páginas adecuadas y mostrártelas.

Pero, ¿y si fuera una persona física la que se encargara de dar respuesta a nuestras búsquedas? Eso es lo que pensó la protagonista de esta tierna historia que se ha hecho viral, la abuela de Ben, añadiendo a sus búsquedas en Google “por favor” y “gracias”.

May, octogenaria del Reino Unido, creyó que al ser educada y tener buenos modales en su consulta en Google, la búsqueda sería más rápida por parte de la “persona que la atendía”. A su nieto Ben le resultaron graciosos los buenos modales de su abuela y decidió compartirlo en Twitter, sin imaginar la repercusión que esto tendría (más de 25.000 “me gusta” y más de 17.000 retuits.) Búsqueda de Google

Muchos medios de comunicación se hicieron eco de esta noticia en Estados Unido, pero Google no quiso ser menos y  sus operarios respondieron a May, la abuela de Ben, desde la cuenta oficial de UK.

Google abuela de BEN

“Querida abuela de Ben, esperamos que esté bien. En un mundo con miles de millones de búsquedas, la suya nos hizo sonreír. ¡Ah! Y es 1998. Muchas gracias”.

Una tierna historia donde, una vez más, triunfaron los buenos modales en la comunicación.


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